Desde el comienzo de la obra, nos ocupamos de la fabricación de las hostias. La devoción a la Bienaventurada Virgen María, Mujer Eucarística, sostiene nuestra actividad, invitándonos a imitar sus virtudes como: la fe, la humildad, la acogida, la contemplación llevando con frecuencia nuestros pensamientos a la casa de Nazareth.